Cuando yo nací, C3PO, R2D2, los stormtroopers, la Estrella de la Muerte, los ewoks y el yo soy tu padre llevaban años formando parte de la cultura popular, y aunque no vi la trilogía original hasta llegar a la adolescencia, el espíritu de Star Wars llegó a hacer algo de mella en mí. Ésta es la prueba de que en Star Wars había algo realmente poderoso, aunque, mirado fríamente, ese algo tenga más que ver con el genio de George Lucas para el marketing que con los méritos reales de la película. Creo que lo que realmente hizo especial a Star Wars fue su capacidad para reproducir un universo vivo. La mezcla del tono de la historia, el diseño, la música, los personajes, etc. son capaces de pulsar en la mente del espectador el botón de la imaginación, de forma que a pesar de no mostrar mucho más que dos planetas y un par de naves espaciales, uno siente y es capaz de imaginarse el resto del universo de Star Wars. Eso, unido al momento en que la película salió, por las circunstancias que sean, fue la receta del éxito de la película.Querer sacar de Star Wars un trasfondo filosófico y político como se ha llegado a pretender creo que es solamente fruto del fanatismo. La historia de Star Wars no tiene nada de original, bebe directamente de la ciencia ficción más blanda, de las space operas más románticas que estuvieron tan en boga durante la época de las revistas pulp, de esas historias arquetípicas de la fantasía ambientadas en un mundo de ciencia ficción que poco tiene de ciencia. A nivel cinematográfico, cualquier logro de la película de George Lucas se queda en poco si se saca a colación Blade Runner, del 82, y sobretodo 2001, estrenada casi una década antes que Star Wars. Es, pues, un error buscar en Star Wars algo más que una película de aventuras, típica aunque entrañable.

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