miércoles, 26 de agosto de 2009

Shiina Ringo - Sanmon Gossip (2009)

Seis años han pasado desde el último disco de Shiina Ringo formado exclusivamente por canciones inéditas. Pero en esos años la reina de la música popular japonesa no ha estado precisamente quieta: ha sacado tres discos con su ecléctica banda Tokyo Jihen (los dos mejores compuestos casi íntegramente por ella), en 2007 editó en solitario Heisei Fuzoku, un disco compuesto mitad de versiones de canciones de sus otros discos mitad de nuevas composiciones, además de varios DVDs en directo. Así pues, en caso de que consideremos que ha habido una espera, ¿ha valido la pena? en mi opinión no, este Sanmon Gossip no es, por varios motivos, uno de los puntos altos en la carrera de la Ringo. ¿Podríamos hablar de crisis, teniendo en cuenta que han sido seis años de espera para un disco de canciones nuevas (durante los cuales ha versionado y reversionado los clásicos de sus primeros discos) y de que el último disco de Tokyo Jihen, Variety, fue más bien un bache en la carrera del grupo de jazz-rock? No estoy muy seguro, pues si bien ultimamente las nuevas canciones no son de lo mejor que ha edito, sí lo son en cambio las versiones de canciones antiguas, que llegan a su máximo nivel en el live RingoExpo 08 y en el disco Heisei Fuzoku.
De hecho el sonido de este nuevo disco no puede entenderse sin atender a su album anterior, Heisei Fuzoku, que a pesar de estar compuesto en más del 50% por nuevas versiones de canciones ya conocidas, marcó la nueva dirección musical de Shiina Ringo: después de dos primeros discos orientados hacia el rock, en su tercer album (el mejor, en mi opinión), Karuki Zaamen Kuri no Hana, más electronico y experimental, empezaron a asomar los retazos de jazz que acabaron dominando el sonido de Tokyo Jihen (especialmente en su mejor disco, el otro pilar de la carrera de la Ringo y uno de mis discos favoitos, Adult, del 2006) y finalmente también sus composiciones en solitario, dejando las guitarras al margen a partir del Heisei Fuzoku y centrándose en un jazz-pop sinfónico con algún toque electronico aquí y allá.
El principal problema del nuevo disco de Shiina Ringo es que ella misma se autolimita haciendo exclusivamente easy-listening en lugar de recorrer los senderos de la experimentación que tan buenos resultados le dieron en el pasado. De hecho, tomando Heisei Fuzoku como un disco aislado, resulta mucho más interesante precisamente porque mezcla a la perfección la pasión de la Ringo por el jazz con la experimentación electronica, estando el último elemento prácticamente ausente en Sanmon Gossip. Por supuesto hay temazos en el disco, como la canción que abre el disco, un single potencial, y en general el álbum no deja de ser sólido (tengo la teoría de que Shiina Ringo es incapaz de hacer mal nada relacionado con la música) y cumple a la perfección como disco de easy-listening poco pretencioso, pero falla a la hora de aportar nuevos registros musicales al sonido de Shiina Ringo y al ser comparado con los pilares de su carrera tanto por la falta de experimentación y nuevos sonidos como en la inspiración de los nuevos temas (no hay nada en el nuevo disco que Shiina no haya hecho de forma similar y mejor en discos anteriores). Me llama la atención además que no se incluyera en el disco el single editado hace poco precisamente con el nombre del disco, Sanmon Gossip, una auténtica joya electronica.



Vogue, el tema que abre el disco.

martes, 28 de julio de 2009

The Whisperer in Darkness - H.P. Lovecraft (1930)

"Never was a sane man more dangerously close to the arcana of basic entity - never was an organic brain nearer to utter annihilation in the chaos that transcends form and force and symmetry. I learned whence Cthulhu first came, and why half the great temporary stars of history had flared forth. I guessed - from hints which made even my informant pause timidly - the secret behind the Magellanic Clouds and globular nebulae, and the black truth veiled by the immemorial allegory of Tao. The nature of the Doels was plainly revealed, and I was told the essence (though not the source) of the Hounds of Tindalos. The legend of Yig, Father of Serpents, remained figurative no longer, and I started with loathing when told of the monstrous nuclear chaos beyond angled space which the Necronomicon had mercifully cloaked under the name of Azathoth."

A veces, cuando uno lee a Lovecraft, especialmente algunos de los relatos que forman parte de lo que se ha dado en llamar los mythos (a pesar de que Lovecraft nunca hizo agrupaciones de sus relatos, ni tiene nada que ver con el destrozo que algunos de sus supuestos seguidores y los juegos de rol han hecho con su obra) uno tiene la impresión de estar frente a una reelaboración constante de situaciones, discursos y temas, como si el maestro de Providence hubiese andado buscando durante sus últimos años el relato perfecto de terror cósmico. Ese relato bien podría ser este The Whisperer in Darkness, que coge lo mejor de The Color out of Space y de The Dunwich Horror, y lo combina con algunos dejes que recuerdan a los viajes cósmicos de ilimitada imaginación de sus relatos primerizos de las Deamlands, y además dando con la extensión perfecta, unas setenta páginas.

Hay muchas razones para hablar de éste como de uno de sus mejores relatos. Para empezar, y a pesar de lo dicho arriba, quizá sea el primer relato de pura ciencia ficción salido de la pluma de Lovecraft, y, al mismo tiempo, de todas sus historias es en esta donde la sensación de tensión y quizá incluso de terror se apoderan con más fuerza del lector. Es este su relato de terror más alejado de las premisas góticas, dejando de lado incluso ese aire mítico y mágico que no deja de respirarse en los mythos, y por supuesto a años luz de sus fantásticos relatos primerizos, inspirados en Poe y en Dunsany. The Whisperer in Darkness es probablemente el relato arquetípico del terror cósmico. No hay nada sobrenatural, y si hay algo que no pueda ser explicado, se achaca simplemente a las limitaciones de los sentidos humanos. Incluso el discurso de la última carta de Akeley sobre la posibilidad de los viajes espaciales con la ayuda de los mi-go (que tanto me recuerda a los viajes onírico-cósmicos de relatos como The White Ship de 1919, o del genial The Dream-Quest of Unknown Kadath, del 27) es más típico de un relato de ciencia-ficción que no de uno de terror, y, sin embargo, el fondo del discurso es de una fuerza mística tal que recuerda obligadamente a sus relatos oníricos. Fondo que encaja además perfectamente con la clave del terror cósmico: la pequeñez y la indefensión del ser humano frente al cosmos infinito e inconmesurable. Y es esa la grandeza de Lovecraft, porque a pesar de todo hay algo de real en sus relatos, y es ahí donde reside la clave de su terror. Por supuesto, no hay ningun puesto de viajes interplanetarios en Plutón, ni existen los mi-go, e incluso todos los mythos suenan algo ridículos sacados del contexto de los relatos, y sin embargo el maestro de Providence acerca al lector a esas regiones inexplorables de la existencia, y hace que de alguna forma estén presentes en su vida, aunque sea llenando los inmensos huecos de la única forma posible, con la imaginación.
Para concluir, a pesar de que la estructura del relato es en todos los sentidos típicamente lovecraftiana (empieza con la típica confesión del protagonista alienado, apenas hay diálogos y cuando los hay son largos discursos, parte del relato se cuenta a través de la minuciosa transcripción de cartas, el argumento se centra en un profesor universitario y un erudito anacoreta que vive en un bosque donde ocurren sucesos extraños, etc.) su originalidad, que radica en lo descrito en el párrafo anterior, sumada a su duración perfecta y los pasajes de la descripción de Vermont y de lo sucedido en casa de Akeley, así como el discurso de la última carta, hacen de este relato algo inolvidable.

viernes, 17 de julio de 2009

AA= - Album #1 (2009)

The Mad Capsule Markets es una de las bandas más originales, estilísticamente hablando, que he conocido en mi vida. Desde sus primeros discos punk de principios de los noventa supieron crear un estilo propio, cargado de simplicidad y originalidad, llegando a veces a la pura experimentación y sin abandonar el punk para nada (algunos samplers aquí y allá). Por si no fuese poco interesante ya el sonido del grupo, a finales de los 90 Alex Empire, de Atari Teenage Riot, hizo un remix de una de sus canciones, que impactó al grupo hasta el punto de hacer mutar su sonido todavía un paso más allá. Con su espectacular OSC-DIS del 99, The Mad Capsule Markets dieron uno de los saltos comerciales y estilísticos más espectaculares que conozco, haciendo de su música un cóctel donde entraba de todo: pop punk, nu metal, hardocre, industrial, rap, reaggae, todo en un marco de digital hardcore al más puro estilo Atari, y, lo más impresionante, lo suficientemente escuchable como para conquistar la MTV.
Desgraciadamente, después de varios discos explorando este estilo y de giras en oriente y occidente la banda se separó allá por el 2005, y los tres miembros de la misma empezaron proyectos paralelos. Kyono, el cantante, editó hace poco el primer disco de su proyecto en solitario, WAGDUG FUTURISTIC UNITY, conservando el lado más digital hardcore y violento de los Mad. El bajista, el genial Takeshi Ueda, hizo hace poco lo mismo con su proyecto AA= (All Animals Are Equal), centrándose en el lado pop-punk y melódico del antiguo grupo, aunque sin abandonar la electronica y con bastantes mejores resultados.
Si el último disco de los Mad Capsule Markets, sin dejar de estar bien, dejaba claro que la banda estaba perdiendo fuelle, y el primer disco de WAGDUG no fue gran cosa, este disco de AA= es sin duda lo más cercano a los mejores discos de los Mad en espíritu y calidad que se edita en años, añadiendo tan sólo el cambio de aires necesario.
Los ingredientes son exactamente los mismos que los de la última época de Mad Capsule Markets, aunque con un ligero cambio de tono, el conjunto es más ligero, más pop y con pasajes de sintetizador más ambientales, cercanos al shoegaze en algunos temas, auque sin olvidar el lado crudo del industrial y el hardcore punk en otros. A pesar de que Ueda ha puesto un cantante en la banda, su voz es la que más se escucha, especialmente en los estribillos, lo cual sin duda es la clave de la accesibilidad del disco. AA= suenan muy fescos, quizá no tanto como los Mad Capsule Markets -la música ha evolucionado más rápido de lo que lo ha hecho Ueda-, y hoy en día AA= no suenan tan originales como los Mad en el 99 (aunque nadie le quita el mérito de haberse anticipado 10 años al resto del mundo del rock en todas sus variantes "extremas"), pero aún así éste primer disco es uno de los más interesantes que he escuchado ultimamente, al menos dentro del género.



Loser, primer single y la canción más accesible del álbum.




Freedom,en la onda de las canciones más industrial y electronicas de los antiguos Mad Capsule Markets.

martes, 7 de julio de 2009

La 6ª de Perdidos.

Las tres primeras temporadas de Perdidos son magníficas y aunque considero que objetivamente la primera es la única perfecta, me veo incapaz de elegir una personalmente. Probablemente la primera temporada es la que menos gana con los revisionados, pero quizá sea la más espectacular la primera vez que se ve. La segunda y tercera temporadas se mantienen en perfecta forma, la cuarta es espectacular la primera vez, pero mirando la serie en conjunto, carece de muchos de los elementos que hacen de Lost algo grande, además de cargar ya con el peso argumental que supuso el cliffhanger final de la tercera temporada, que ha sido sin duda la clave (al menos en lo que respecta al argumento) del declive que ha sufrido la serie en las dos últimas temporadas. Ese tenemos que volver, tan efectivo y espectacular cuando te golpea con sorpresa la primera vez, ha acabado por robarle a la serie casi toda la magia. Sin duda cuando acaba la 4ª temporada la historia es aún recuperable, pero después del desastre que ha supuesto la quinta temporada a todos los niveles (sí, tiene algunos de los mejores momentos de la serie, pero creo que en general no compensa), no sé qué esperar de la sexta y última, sabiendo que el tiempo que van a dedicar para concluir la historia (18 horas) es altamente insuficiente. ¿Qué es lo que tiene que ocurrir para que Lost pueda volver a la excelencia de las tres primeras temporadas? En mi opinión, lo siguiente:

1. Recuperar el rumbo de los personajes. Todos los personajes, al principio magníficos, han perdido su rumbo, excepto Sawyer o Sayid. Jack, Kate, incluso Ben y en mayor medida aún Sun, Jin, Hurley, Miles o Desmond han resultado totalmente caóticos durante la última temporda. Hay que ponerlos en su sitio, dedicar tiempo a su evolución y a determinar el estado en que se encuentran. Pero con 18 horas restantes, dudo que se pueda hacer nada de esto, al menos al nivel de antaño, para lo cual se necesita mucho más tiempo.

2. Devolver la sensación de misterio y aventura. Sí, ambos elementos siguen presentes, pero no de la misma manera, el aura mística ha desaparecido en beneficio de unos acontecimientos que se suceden demasiado rápido, lo que me lleva a los siguientes puntos.

3. Volver al desarrollo lento de la historia. Basta de escenas y diálogos apiñados de mala manera en un guión que se queda corto por simple falta de espacio. Basta de sucesos externos que arrastran a los personajes sin dejarles respirar, y lo que es peor, impidiendo su correcta evolución. Estamos perdidos en una isla tropical, es necesaria la sensación de calma y "atemporalidad" de las tres primeras temporadas, sin la anticipación constante de acontecimientos. Claro que el problema está en el mentado cliffhanger de la tercera temporada, es en ese momento cuando la serie deja de ser la serie de unos náufragos perdidos en una isla para pasar a convertirse en un thriller conspiranoico, lo cual no le sienta nada bien a la historia en mi opinión.

4. Finiquitar la trama de los Oceanic Six. Por suerte eso ya está casi hecho, pero considero que ha sido ese arco argumental el que ha hecho bajar a la serie del pedestal, por las razones que se desprenden de lo escrito arriba. Ha sido desastroso. Y el problema es que todo lo relacionado con Ilana me huele a vestigios de la trama Oceanic Six, no me está gustando nada y me da miedo.

Cumpliendo esos cuatro puntos, y con todas las cosas magníficas que hay en la recámara para una temporada final espectacular, se cumpliría mi deseo. Pero soy consciente de que nunca va a ser así. Lost no es mi serie, y aunque considero que los guionistas han traicionado el espíritu original de la historia, no me queda otra que adaptarme a lo que ha esdevenido el show. Con los últimos tres capítulos de la quinta temporada quedó claro que Lost aún tiene mucha calidad que ofrecer, si no de forma general, sí al menos en momentos puntuales que de forma individual pueden competir con lo mejor de las tres primeras temporadas. La quinta temporada ha tenido momentos que me han puesto literalmente la piel de gallina, y sé que como mínimo en ese aspecto (momentos puntuales espectaculares relacionados con la mitología de la isla, insertados en un argumento donde el ritmo y los personajes fallan estrepitosamente) voy a estar bien servido en la última temporada.

domingo, 5 de julio de 2009

Harmony

FreeTEMPO con el cantante de Clazziquai.

domingo, 28 de junio de 2009

Still Life. Jia Zhangke (2006)

Cuanto más cine asiático veo, más me gusta el uso que se hace del tiempo. La película es casi un documental, apenas ocurre nada, la historia de los dos protagonistas no es más que una escusa, una metáfora del pasado perdido que la nueva China entierra a su paso. Lo que importa es la ciudad de Fengjie y la gente que vive en ella, cuyas vidas y las de su entorno se han visto afectadas por la construcción de la Presa de las Tres Gargantas. Por supuesto que el tiempo no es el único ingrediente, pero quizás el que más salta a la vista. La fotografía es espectacular, y los toques de realismo mágico y el guión dejan claro que estamos ante una obra de arte puro, sacando una belleza fría de la desolación de Yangtsé, mucho más allá del sentimentalismo.

jueves, 25 de junio de 2009

miércoles, 24 de junio de 2009

Caprica, episodio piloto (2009)

El piloto de Caprica es, al menos, interesante. La verdad, tras acabar Battlestar Galactica no sentí ninguna necesidad de saber más sobre la historia, porque su duración fue perfecta y vi todo lo que quería ver. Sé que quedaron algunos huecos, aunque pocos, debido a que Ron Moore quería una temporada más, que Sci-fi Channel nunca le concedió, y muchos asuntos de la "mitología" de la serie quedaron en el aire o fueron explicados rápidamente. Aún así, y teniendo en cuenta que pronto se estrenará la película The Plan que se supone llenará esos huecos, no había, en principio, ninguna necesidad de ampliar la historia con otra serie. Tampoco es que la historia vaya irse al catre, pues poco se sabía de la vida en las Doce Colonias que es lo que Caprica va a explorar principalmente, además de la creación de los cylons.
Moore y Eick han dotado a Caprica de un registro totalmente distinto al de Galactica, ahora se trata de un drama familiar con tintes de ciencia ficción, sin embargo los temas de fondo van a ser los mismos que los de la space opera: la naturaleza humana, la religión y la inteligencia artificial. La verdad, después de todo lo que se insistió en Galactica con los dos últimos temas, no le veo el sentido a continuar dandole vueltas en Caprica. Sí, son temas universales, pero lo que no se puede hacer es, a pesar de un cambio de tono en la historia, tratar los temas de fondo exactamente de la misma manera, una manera ya explotada durante las cuatro magníficas temporadas de Galactica.
En resumen, para los fans de Galactica puede resultar interesante echarle un ojo, y coincido en que este piloto bien puede ser un diamante en bruto, eso dependerá de los guionistas, pero a día de hoy pongo en duda el futuro de la serie en todos los sentidos. Veremos cómo sigue cuando se empiece a emitir la primera temporada a principios del 2010.

Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain. Jean-Pierre Jeunet (2001)

Ver Amélie es toda una experiencia a nivel visual, musical y narrativo, una delicia. Un pelín larga para mi gusto, pero es una de esas películas que practicamente cualquier persona disfrutaría, a muchos niveles distintos, y seguro que deja una sonrisa en la cara de la mayoría. Sin embargo, todas las amélies y todos los ninos del mundo no podemos ver una película así sin sentirnos embargados de una nostalgia y una tristeza profundas. Porque Amélie no es más que otra fantasía de una mente que nació caprichosa, un sueño irreal, y las amélies y los ninos sabemos muy bien, por propia experiencia, que les temps sont durs pour les rêveurs.

jueves, 18 de junio de 2009

Röyksopp - Junior (2009)

Me he encontrado escuchando este Junior mucho más de lo que pensaba que lo haría tras la primera escucha. Así que algo tiene. Sigo pensando que es el peor disco de Röyksopp, además con diferencia, ese giro hacia el electropop y el disco no les hace ningún favor. Sin embargo, hay canciones funcionan muy bien sueltas, como Happy Up Here, The Girl and the Robot o You Don't Have a Clue, pero como álbum acaba resultando monótono. Se puede disfrutar mucho de la mitad de canciones del disco, pero la otra mitad (curiosamente la mayoría de canciones instrumentales) no alcanza ni de lejos el listón de los dos primeros discos de Röyksopp. Habrá que esperar a su próximo disco, Senior, para el que han reservado las canciones más downtempo y experimentales.

domingo, 14 de junio de 2009

Beautiful. MEG (2009)

Yasutaka Nakata tiene un problema, y es que todos los proyectos donde mete la mano, ya sea como productor o como miembro oficial, suenan igual. Lo digo a falta de escuchar el último de Ami Suzuki, pero la regla se aplica desde luego a éste disco de MEG. Lo curioso es que, mientras los proyectos donde está directamente involucrado son siempre interesantes (Capsule, Coltemonikha), los grupos que produce "en la sombra" suelen ser bastante poco aprovechables, colecciones de desechos de Capsule, como la discografía de Perfume (exceptuando alguna canción), o este Beautiful. Más electropop que Shibuya-kei, el disco sólo va a ser de provecho para kawai girls histéricas o fans acérrimos de Capsule, entre los que, para bien o para mal, me encuentro. No me quejaré mientras Yasutaka siga sacando un disco al año con Capsule, que para algo es uno de los mejores proyectos que ha sido capaz de ofrecer el pop en la presente decada.

sábado, 13 de junio de 2009

Star Wars Episode IV: A New Hope. George Lucas (1977)

Cuando yo nací, C3PO, R2D2, los stormtroopers, la Estrella de la Muerte, los ewoks y el yo soy tu padre llevaban años formando parte de la cultura popular, y aunque no vi la trilogía original hasta llegar a la adolescencia, el espíritu de Star Wars llegó a hacer algo de mella en mí. Ésta es la prueba de que en Star Wars había algo realmente poderoso, aunque, mirado fríamente, ese algo tenga más que ver con el genio de George Lucas para el marketing que con los méritos reales de la película. Creo que lo que realmente hizo especial a Star Wars fue su capacidad para reproducir un universo vivo. La mezcla del tono de la historia, el diseño, la música, los personajes, etc. son capaces de pulsar en la mente del espectador el botón de la imaginación, de forma que a pesar de no mostrar mucho más que dos planetas y un par de naves espaciales, uno siente y es capaz de imaginarse el resto del universo de Star Wars. Eso, unido al momento en que la película salió, por las circunstancias que sean, fue la receta del éxito de la película.
Querer sacar de Star Wars un trasfondo filosófico y político como se ha llegado a pretender creo que es solamente fruto del fanatismo. La historia de Star Wars no tiene nada de original, bebe directamente de la ciencia ficción más blanda, de las space operas más románticas que estuvieron tan en boga durante la época de las revistas pulp, de esas historias arquetípicas de la fantasía ambientadas en un mundo de ciencia ficción que poco tiene de ciencia. A nivel cinematográfico, cualquier logro de la película de George Lucas se queda en poco si se saca a colación Blade Runner, del 82, y sobretodo 2001, estrenada casi una década antes que Star Wars. Es, pues, un error buscar en Star Wars algo más que una película de aventuras, típica aunque entrañable.

jueves, 11 de junio de 2009

Battlestar Galactica, inolvidable.

Lo primero que voy a escribir tras acabar Battlestar Galactica no es una crítica, porque ha trascendido el estatus de producto o serie de televisión para convertirse en una de las mejores historias de mi vida. Lo que se ha hecho con la última temporada de Galactica es algo excepcional, es pura literatura. Esos últimos 60 minutos que no tienen precio y que han hecho de esta una de las mejores experiencias que he tenido delante de una pantalla o de un libro, algo que dudo vaya a repetirse en muchos, muchos años, tantos como los que ha tardado en llegar esta vez. Hay pocas historias que consigan lo que Galactica ha conseguido, que no es tenerme llorando, dando saltos de emoción, o agarrándome a la silla de los nervios intermitentemente durante algo más de 40 horas en los últimos meses, sino hacer de ella misma una de las experiencias de la vida, erigirse como uno de los representantes de una de las cosas que hacen que siga levantandome cada mañana: el placer de conocer historias, en el formato que sea, y enamorarse de ellas, querer a sus personajes, hacerles un hueco en lo más profundo, cederles tu propia vida durante un tiempo, y sentir así algo único, importante y auténtico.
He de agradecer, aunque sea desde aquí, a Ronald D. Moore su trabajo en una de las mejores historias que la ciencia ficción o la televisión han conocido jamás, por no rendirse a la comercialidad, y por atreverse a dar un significado teísta a la historia, decantando la balanza claramente a favor de la fe, en uno de los finales más bonitos que he conocido jamás; sin olvidarme, señor Moore, de todos esos entrañables fraks. También debo quitarme el sombrero ante algunos actores en particular, que han hecho algo casi mágico, Edward James Olmos, Mary McDonell, James Callis, Katee Sackhoff y Michael Hogan. Gracias a Bear McCreary por una banda sonora acojonante. Y por último, y lo más importante, los personajes, que parece mentira que no existan realmente, sino de algún modo indefinible: Boomer, Helo, Hot Dog, Dianna, Cottle, Caprica Six, Athena, Billy, Dee, Cally, Gaeta, Galen, Sam, Tory, Dee, Zarek, Leoben, Racetrack, Kat, todos los que me olvido y sobre todo: Apollo, Bill, Adama, Kara Thrace y su destino, Roslin, y Gaius Baltar. La mayoría de ellos no son los personajes más originales de la historia (excepto Gaius Baltar), pero puede que sí los más entrañables. Bill, Roslin, Kara y Baltar, en concreto, no creo que los vaya olvidar en muchos, muchos años.Quién me iba a decir que esta serie de ciencia ficción tan correcta y agradable, con su ritmo lento pero incesante, iba a acabar calando tan, tan hondo.
Pero esto no se acaba aquí, una historia como esta merece ser contada más de una vez, porque hay muchísimas cosas que ver. Es el final de la primera vez, sin duda la más impactante, pero no os váis a librar fácilmente de mí, y cuando, de aquí a unos años, sea capaz de crear algo digno podré decir que nombres como Galactica, Kobol, las Doce Colonias, los Cylons, o ese sueño inalcanzable que es la Tierra, habréis contribuido a ello de una forma especial.
Poco más puedo añadir ahora mismo. Gracias a los que han hecho esto posible y So Say We All.


lunes, 8 de junio de 2009

Battlestar Galactica, tercera temporada (2006-2007)

Battlestar Galactica es una serie maravillosa, y con esta tercera temporada se eleva a su máximo estatus. 53 episodios más el piloto y ni un ápice de desgaste, más bien todo lo contrario: cada vez está más interesante, los personajes y la trama evolucionan con total fluidez, sin prisa pero sin pausa, de la misma forma que el tono se vuelve más y más oscuro sin que uno se de cuenta, a medida que nos acercamos al final del viaje, a la Tierra, que ya se perfila en el horizonte. Porque Galactica es una serie dura, y eso queda claro en el piloto, pocas veces se había tratado una space opera de una forma tan realista, desde el claustrofóbico diseño de la nave y su ambiente hasta los planetas y los personajes envueltos en ese aire militar. Y si era dura al principio, ahora lo es más, el desgaste se ha apoderado tanto de las personas como de las naves de la flota (podemos ver el estado del casco de la nave, totalmente dañado) que han vivido muchas cosas después de dos años de viaje. Esta es la temporada de la instrospección, de la exploración de la psicología de los personajes, que se encuentran más que nunca perdidos, llenos de miedo y de resentimiento. Así pues, durante la segunda parte de la temporada los cylones apenas aparecen, ni falta que hace, pues los personajes y el clima de la flota están más interesantes que nunca. Pero vayamos por partes.

BATTLESTAR GALACTICA

The Cylons were created by Man.
They were created to make life easier on the Twelve Colonies.
And then the day came when the Cylons decided to kill their masters.
After a long and bloody struggle, an armistice was declared.
The Cylons left for another world to call their own.
A remote space station was built...
...where Cylon and Human could meet and maintain diplomatic relations.
Every year, the Colonials send an officer.
The Cylons send no one.
No one has seen or heard from the Cylons in over forty years.

Con estas palabras se inicia el espectacular piloto de la serie (remake de la Battlestar Galactica del 78, con la que poco tiene que ver a parte de los planteamientos básicos) donde, efectivamente, los cylones reaparecen, ésta vez tomando algunos de ellos una forma idéntica a la humana (aunque son todos clones de unos pocos modelos) destruyendo todos los planetas habitados por la civilización. Una pequeña flota de unas 50.000 personas sobrevive, lideradas por la única nave militar restante, la Battlestar Galactica y su comandante William Adama, así como por la ex secretaria de educación Laura Roslin, quien debe asumir las tareas de la presidencia de las doce colonias al haber muerto todas las personas que optaban al puesto antes que ella. La misión de la flota será encontrar seguridad en un planeta legendario, nombrado en las Escrituras, en el cual una treceava colonia se aisló de las demás formando su propia civilización. Ese planeta es ni más ni menos que nuestra Tierra.
La serie, además de la búsqueda de la Tierra y la lucha contra los cylones, tiene otro de sus ejes argumentales en los personajes. Desde la presidenta y el comandante, hasta los pilotos, los mecánicos, los personajes del puente de comando, el plantel de personajes principales y secundarios es extenso, y cada personaje recibe el tiempo que se merece. Quizás cabría destacar dos personajes, cuya relación es uno de los puntos claves de la serie: el científico Gaius Baltar, engreído, cobarde y escurridizo, quien se encuentra en una encrucijada al haber mantenido una relación de varios años en Caprica (la capital de las Doce Colonias) con una mujer a la que dio acceso a los códigos de defensa de las Colonias, y que resultó ser un cylon. Pero lo realmente interesante está en que, a pesar de no estar presente en la flota, la mujer se le aparecerá constantemente en su mente, forzándole a mantener conversaciones acerca de Dios, la naturaleza de los cylones así como la suya propia.

Galactica es, pues, una de las series más interesantes de entre todas las que pululan por ahí, no sólo por la maestría con que se desenvolupan el argumento y sus personajes, la lucha contra los cylones y las aventuras, o los dilemas sobre qué miembros de la flota son en realidad cylones, sino también por las reflexiones éticas y filosóficas que surgen en cada capítulo y que nos atañen directamente: desde el problema de la inteligencia y la técnica, o la confluencia de culturas, hasta la guerra, la política y el sistema legal, la fe y la razón, o el amor y la naturaleza humana.


LA TERCERA TEMPORADA

Después del espectacular giro argumental del final de la segunda temporada, donde gran parte de la flota decide asentarse en New Caprica (un planeta muy escondido que dificilmente puede ser encontrado por los cylones) tras la victoria de Gaius Baltar en las elecciones (hechos que que dieron a la serie el aire fresco que necesitaba), empezamos la tercera temporada con una de las tramas más extrañas de la serie, quizá por estar ambientada durante cuatro capítulos casi íntegramente en un planeta y no en las diversas naves de la flota: la resistencia contra los cylones en New Caprica y el retorno de los pocos que no quisieron asentarse en el planeta, con tal de rescatar al resto de la flota.

Los cylons, una vez descubierto el planeta tratarán de convivir de alguna manera con los humanos, haciendo de Baltar un títere y creando un cuerpo policial humano. Esta parte de la trama nos deja, pues, grandes escenas de acción y la posibilidad de ver a los personajes en situaciones poco usuales, como Tigh, Galen y Sam reuniéndose clandestinamente como miebros de la resistencia, Gaeta como ayudante de Baltar, o a un desmejorado Lee desolado en la Galactica. La estancia en New Caprica resulta clave para el argumento y las relaciones entre personajes, pues el bando elegido por cada personaje aquí tendrá repercusiones a lo largo de toda la temporada una vez la flota vuelve a ponerse en marcha, con la tensión entre los ex miembros de la resistencia con aquellos que colaboraron con el gobierno cylon, culminando en el juicio de Baltar de la season finale.
En la segunda parte de la temporada, que va desde el capítulo 6 hasta el 12, asistiremos a nuevas aventuras de la tripulación y a los primeros capítulos dedicados a una extensa exploración de los personajes, como Unfinished Business, donde se hilvanan sorprendentes recuerdos de las vidas que los personajes llevaron en New Caprica a partir de los combates de boxeo que se organizan entre los tripulantes de la Galactica con tal de reducir el estrés. Pero quizá lo más interesante de estos episodios es cuando asistimos al día a día dentro de una nave cylon, a través de los ojos de Gaius Baltar: vemos que no hay tanta diferencia en el ambiente, que las vidas de los cylones también están dominadas por el miedo y, sobre todo, la incertidumbre. Las escenas con el hibrido cylon de la nave, y la relación establecida entre Caprica Six, Baltar y Dianna, así como la búsqueda de ésta de aquello que hay entre la vida y la muerte, son de lo más interesante de la temporada.

Ésta parte de la temporada, así como la primera mitad, termina en un doble episodio cuando tanto humanos como cylones encuentran el Ojo de Júpiter, que supuestamente indica el camino a la Tierra, y se enfrentan por el en un planeta con una estrella a punto de convertirse en supernova.
Los últimos ocho episodios de la temporada conforman la última parte, basada en la exploración de personajes y algunas tramas autoconclusivas que, la verdad, aportan poco al argumento y son bastante anticlimáticas. Aún así, y a pesar de un ligero desgaste en los últimos capítulos que pide a gritos un giro argumental que vuelva a poner las cosas en marcha (y que llega de forma espectacular en los últimos veinte minutos de la temporada), se encuentran aquí algunos de los mejores capítulos de la serie. Por ejemplo, en Taking a break from all your worries Baltar (un Baltar más demacrado que nunca) es interrogado con drogas sobre su estancia con los cylones y su relación con ellos desde el día de la invasión de las Doce Colonias, en una de las escenas más duras de la serie, ahondando en lo más profundo de un personaje tan complejo como Gaius Baltar. La relación de Starbuck con su madre, que tanto contribuyó a formar su personalidad, así como con el cylon Leoben, y el supuesto "destino especial" de la mejor piloto de la flota se exploran en Maelstrom, uno de los mejores episodios en los que no aparece un sólo cylon. Las alucinaciones y los juegos con la mente de los personajes, cada vez más deteriorados, juegan un papel importante en estos capítulos, que culmina con una season finale muy poco espectacular hasta las dos escenas finales, que abren nuevas perspectivas y cierran la mejor de las tres primeras temporadas de la serie con un broche de oro.

sábado, 6 de junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

Cymbals - Anthology (2003)


Cymbals fue una banda de shibuya-kei bastante importante (editados ni más ni menos que por Victor Entertainment) hasta que se separaron en 2003, momento en el que supongo que se editó esta antología de 21 canciones, que es lo primero que escucho del grupo.
Hacen un shibuya kei bastante típico, tomando influencias de todo tipo pero orientado al jazz-rock, aunque sin dejar de lado la electronica en algunas canciones, y siempre con ese aire retro que tanto me gusta. No sé si es cosa de la recopilación pero se hacen un poco pesados, las canciones, excepto algunas excepciones, son todas muy similares. Pero no voy a decir que no tienen temazos, porque los tienen, es un disco interesante y muy agradable de escuchar, sobre todo para cuando a uno le apetece un shibuya-kei no excesivamente azucarado y que no sea un ataque masivo de cuteness al cerebro. Entre Paris Match y los primeros discos de Capsule.

Star Trek (2009)


Fui a ver ésta película porque el director es J. J. Abrams y ya de paso, como introducción al mundo de Star Trek, el cual desconozco totalmente, así que me dejaré de comparaciones y me centraré en la película en sí y no en lo que sus nuevos planteamientos han supuesto para la saga, que, la verdad, me importa un pito.
La película es buena. No me gusta demasiado éste tipo de cine, basado en los efectos especiales a la hora de atraer al público, pero cuando está bien hecho no me importa verlo (recordatorio, ver The Dark Knight y Watchmen), y Abrams ha sabido contar una buena historia, que puede llegar a ser emotiva, sustentada en unos personajes carísmaticos (y algunos hasta muy interesantes, léase Spock). Porque, en fin, aquí el malo importa un pito y además es una mierda de malo (espero que en la próxima pongan a uno al menos un poco interesante), la gracia de la peli está en la relación entre Kirk y Spock (el resto de tripulantes están ahí para hacerse los graciosos, aunque consiguieron caerme muy bien, sobre todo el tipo ruso) y en las escenas de acción, algunas geniales como toda la parte de Vulcano. En fin, resultó entretenida, tanto argumental como visualmente, aunque la "batalla final" no está para nada a la altura del resto de la película. Después de todo me sigue pareciendo más interesante el trabajo de Abrams en TV que en cine, así que a ver si el tipo vuelve a Perdidos y nos saca las castañas del fuego (por pedir...).